Sentarse en la Cama y Dolor de Espalda
Sentarse en la cama en realidad no es algo recomendable, y no solo por la postura al sentarte — también explica por qué muchas personas sienten más dolor justo al levantarse en la mañana.
¿Por qué duele sentarse en la cama?
Cuando nos sentamos en una cama, lo que ocurre es que quedas con tus muslos y piernas estiradas hacia adelante, eso hace que la cadera quede en flexión y a partir de un ángulo se va produciendo una rotación de la pelvis hacia atrás, la pelvis queda en retroversión . Como consecuencia, la columna lumbar pierde su posición neutra y natural , que es con una curva suave llamada lordosis lumbar y que la hace levemente cóncava en la espalda baja, es importante destacar que esa curvatura es correcta.
Si se prolonga esta postura flexionada o cifótica, estás llevando a tu columna a un extremo de sus posibilidades de movimiento y en una posición para la cual no fue diseñada, se sobrecargan los ligamentos posteriores de la espalda, aumenta la presión de los discos intervertebrales y se distienden las articulaciones entre las vértebras, pudiéndolas dejar bloqueadas. El resultado: dolor en la región lumbar.

Para adoptar una postura más saludable, es necesario mantener un muy pequeño trabajo activo , muscular, que genera la concavidad lumbar normal — la lordosis. Muchas personas dirán » … es que es cómodo estar así! …» y es verdad, del punto de vista que es una postura pasiva , sin control ni gasto de energía, pero que por lo que comentamos, luego puede hacerte arrepentir .
Hasta aquí hablamos del dolor al sentarse. Pero hay otra situación muy frecuente que tiene una explicación diferente y que vale la pena entender: el dolor al levantarse de la cama en la mañana.
¿Por qué duele más al levantarse en la mañana?
Aunque parezca contradictorio, el dolor al levantarse no significa necesariamente que hayas dormido mal. La explicación combina varios procesos que ocurren mientras duermes, no uno solo.
Durante la noche, en posición horizontal, tus discos intervertebrales absorben líquido y se rehidratan levemente — un proceso normal llamado imbibición. Al mismo tiempo, la falta de movimiento favorece la acumulación de líquido inflamatorio en las articulaciones facetarias de la columna, y el sistema linfático —que a diferencia del sistema circulatorio no tiene una bomba central como el corazón y depende casi por completo del movimiento muscular para drenar— también se vuelve menos eficiente eliminando desechos metabólicos de los tejidos.
Al levantarte y comenzar a moverte, esos procesos se revierten — el líquido de los discos vuelve a su nivel normal, el drenaje linfático se reactiva y la inflamación acumulada en las articulaciones se dispersa. Es por eso que muchas personas notan que el malestar cede a los pocos minutos de estar en pie.
Cuando hay una restricción de movimiento en la columna lumbar o la pelvis, este proceso se amplifica — el drenaje es aún más deficiente y el dolor matutino más intenso. Ahí es donde el tratamiento quiropráctico actúa directamente sobre la causa.
¿Y si la rigidez matutina dura más de 30 minutos?
La mayoría de la rigidez matutina es mecánica y cede en 15 a 30 minutos de movimiento, como ya describimos. Pero hay un patrón distinto que vale la pena conocer: cuando la rigidez dura más de 30 a 60 minutos, mejora claramente con el movimiento (no con el reposo), y se repite casi todas las mañanas durante más de tres meses — especialmente en personas menores de 45 años — puede tratarse de un origen inflamatorio, como la espondiloartritis axial (antes llamada espondilitis anquilosante), y no de una causa puramente mecánica.
⚠ Señal de alerta
Rigidez matutina de más de 30-60 minutos, que mejora con la actividad y no con el descanso, y que se repite casi a diario por más de tres meses — sobre todo en personas menores de 45 años — amerita evaluación médica para descartar un origen inflamatorio, no solo manejo mecánico.
Un consejo práctico antes de levantarte
Si sueles despertar con dolor, evita pasar de estar acostado a estar de pie de forma brusca. Unos minutos de movimiento suave en la cama —flexionar y extender la columna lumbar lentamente, llevar las rodillas al pecho de a una— ayuda a que el líquido acumulado en los discos y articulaciones se redistribuya de forma gradual, en vez de exigirle a tu columna una transición repentina desde el reposo total hasta la carga completa de pie.
Un consejo práctico: la cama es para dormir
Trabajar en cama, ver series o pasar largos ratos apoyado contra el respaldo son hábitos que perjudican a la columna por dos razones simultáneas.
La primera es biomecánica: las posiciones que adoptamos naturalmente en la cama — semirecostados, con el cuello flexionado hacia la pantalla, la pelvis en retroversión — someten a la columna lumbar y cervical a cargas sostenidas para las que no están diseñadas. No es lo mismo estar quieto durmiendo que estar quieto en una postura forzada durante horas.
La segunda es de higiene del sueño: el cerebro asocia el entorno de la cama con las actividades que realizamos ahí. Si trabajas o ves series en ese espacio, el cerebro deja de identificarlo exclusivamente como un lugar de descanso — y conciliar el sueño se vuelve más difícil. Un sueño de peor calidad reduce además la capacidad del cuerpo de reparar los tejidos durante la noche, perpetuando el dolor.
La recomendación es simple: reserva la cama exclusivamente para dormir. Tu columna y tu sueño lo agradecerán.
¿Qué puede hacer el quiropráctico?
El dolor al sentarse o levantarse de la cama es frecuentemente una señal de que hay segmentos de la columna lumbar o de la pelvis que no están funcionando bien — no un problema de la cama ni de la postura en sí misma.
El quiropráctico evalúa la mecánica de la columna lumbar, la pelvis y las caderas para identificar qué estructura está generando el dolor en ese movimiento específico. Corregir esa restricción de movimiento elimina el dolor de raíz, sin depender de cambios de postura que solo alivian temporalmente.
¿Tienes dolor al sentarte o levantarte de la cama? Agenda tu hora aquí y evaluamos la causa real.
Referencias
de Zoete RMJ, Amirabadi Farahani H, Sears E, et al. The Association of Spinal Morning Stiffness with Lumbar Disc Degeneration and C-Reactive Protein: The Back Complaints in Older Adults (BACE) Study. Disponible en: PMC.
Sieper J, Rudwaleit M, Baraliakos X, et al. The Assessment of SpondyloArthritis International Society (ASAS) Handbook: A Guide to Assess Spondyloarthritis. Ann Rheum Dis. 2009;68(Suppl 2):ii1-ii44.
— Dr. Daniel Zamorano, Quiropraxia1 · Acerca de mí →





