¿Por qué duele la cadera?
El dolor de cadera es uno de los motivos de consulta más frecuentes — y también uno de los más malinterpretados. La mayoría de las personas asume que el problema está en la cadera misma, pero en muchos casos el origen real está más arriba: en la columna lumbar o en la pelvis.
La cadera es una articulación de carga que depende del buen funcionamiento de toda la cadena que la rodea. Cuando la columna lumbar o la pelvis tienen restricción de movimiento, la cadera compensa — y esa compensación sostenida en el tiempo genera dolor, rigidez y desgaste. La sensibilidad de la cadera depende de nervios que parten en tu columna lumbar, en su región más alta, además la fuerza de los músculos que mueven tu cadera depende del anclaje y soporte de la misma columna y pelvis.
Hay ocasiones en que la cadera no es la que duele, pero si tiene problemas complica a su vecino inmediato: la columna.
Causas frecuentes de dolor de cadera
Las más comunes que vemos en consulta son:
Disfunción sacroilíaca
La articulación entre el sacro y el ilíaco es una fuente frecuente de dolor que se percibe en la cadera o las nalgas y se confunde habitualmente con lumbago o ciática. Es un dolor que se ubica hacia la parte de atrás, entre cadera y espalda, y puede acompañarse de la sensación de «cadera trabada» al pasar de sentado a de pie. Es responsable de entre el 10% y el 25% del dolor lumbar crónico, y muchas veces el paciente ya probó tratamientos dirigidos a la columna o a la cadera misma sin buen resultado, precisamente porque el origen está en esta articulación intermedia. Puedes ver el detalle completo de este mecanismo, incluyendo por qué se confunde con ciática, en nuestra página de disfunción sacroilíaca.
Restricción lumbar
Cuando los segmentos lumbares bajos no se mueven bien, la cadera recibe una carga para la que no está preparada. Es una de las causas más subestimadas de dolor de cadera en personas activas, porque el paciente rara vez asocia una columna «rígida» con dolor en una articulación distinta. Por otra parte, la unión toracolumbar posee nervios largos que dan sensibilidad a la zona, pudiendo dar dolor irradiado desde muy lejos y rara vez se considera como opción — esto se conoce como síndrome de Maigne, y explica por qué algunos dolores de cadera no mejoran por más que se trate la cadera directamente: el origen real está varios niveles más arriba.
Tendinopatía glútea (dolor trocantéreo mayor)
Afecta entre el 10% y el 25% de la población, y durante años se le llamó «bursitis trocantérea» sin serlo realmente en la mayoría de los casos: hoy sabemos que el origen más frecuente es la tendinopatía de los músculos glúteo medio y mínimo. Los tendones de estos músculos se sobrecargan cuando la mecánica de la pelvis no es la adecuada. El dolor se localiza en la parte lateral de la cadera y empeora al cruzar las piernas, al acostarse de ese lado, o al subir escaleras. La evidencia actual confirma que el ejercicio terapéutico progresivo es el tratamiento conservador más efectivo, por lo que el enfoque quiropráctico incluye el fortalecimiento específico de esta musculatura, no solo el ajuste.
Tendinitis del psoas
El psoas mayor es el flexor de cadera más potente del cuerpo y, además, un estabilizador directo de la columna lumbar y la pelvis. Baja desde la columna hasta insertarse justo bajo la ingle, y puede doler ahí mismo cuando su tendón se irrita — un dolor profundo en la ingle, a veces con una sensación de «resalte» o chasquido al flexionar la cadera (lo que se conoce como cadera en resorte). Como el psoas depende directamente de la estructura y los nervios de la parte alta de la columna lumbar, el tratamiento conservador combina elongación del músculo, fortalecimiento de la musculatura espinal y de cadera, y movilización de la columna lumbar y la cápsula de la cadera — con muy buena respuesta reportada en la literatura cuando se aborda de forma temprana.
Desgarro del labrum
El labrum es el reborde de cartílago que rodea la cavidad de la cadera, y su desgarro suele confundirse con la tendinitis del psoas porque ambos dan dolor profundo en la ingle. La forma de diferenciarlos clínicamente es la posición que reproduce el dolor: el labrum duele característicamente con la cadera en flexión y aducción (llevar la rodilla hacia el pecho y cruzada hacia el lado contrario), mientras que el psoas duele más con la extensión de cadera o al flexionar contra resistencia. Los desgarros posteriores, menos frecuentes, siguen un patrón distinto y duelen con hiperextensión y rotación externa de la cadera. Rara vez es un hallazgo aislado — con frecuencia coexiste con pinzamiento femoroacetabular (FAI), una forma ósea que roza repetidamente el labrum y contribuye a su desgaste. Aunque el tratamiento conservador es lo más indicado como primera opción, en casos rebeldes que no responden puede ser necesaria la cirugía.
Artrosis de cadera
El desgaste del cartílago de la articulación coxofemoral genera dolor profundo en la ingle y limitación de movimiento, típicamente con rigidez matinal que mejora al moverse. La evidencia de mayor calidad respalda la combinación de terapia manual y ejercicio terapéutico para mejorar el dolor, el rango de movimiento y la función en artrosis de cadera leve a moderada — exactamente el enfoque que se aplica al corregir la mecánica de columna y pelvis para reducir la carga sobre la articulación. Un dato importante: estudios en personas SIN dolor de cadera han encontrado desgarros de labrum en el 69% al 73% de las articulaciones evaluadas — lo que confirma que un hallazgo en una resonancia no siempre explica el dolor, y refuerza por qué la evaluación funcional es tan importante como la imagen.
El enfoque quiropráctico
El quiropráctico evalúa toda la cadena — columna lumbar, pelvis, sacroilíacas y cadera — para identificar dónde está la falla que está generando el dolor. Corregir la mecánica en el lugar correcto reduce la carga sobre la cadera de forma directa y duradera, sin infiltraciones ni cirugía. Esto no siempre significa trabajar a distancia: en muchos casos el tratamiento incluye técnicas específicas aplicadas directamente sobre la articulación de la cadera, además del trabajo sobre columna y pelvis cuando el origen está más arriba en la cadena.
Con más de 18 años de experiencia en Providencia, hemos trabajado con éxito muchos casos de dolor de cadera de distinto origen.
Referencias
- Register B, Pennock AT, Ho CP, Strickland CD, Lawand A, Philippon MJ. Prevalence of Abnormal Hip Findings in Asymptomatic Participants. Am J Sports Med. 2012;40(12):2720-2724.
- Barratt PA, Brookes N, Newson A. Conservative Treatments for Greater Trochanteric Pain Syndrome: A Systematic Review. Br J Sports Med. 2017;51(2):97-104.
- Effect of Conservative Treatment on Greater Trochanteric Pain Syndrome: A Systematic Review and Network Meta-Analysis of Randomized Controlled Trials. J Orthop Surg Res. 2025. doi: 10.1186/s13018-025-05477-w
- Jiménez-Barrio S, et al. Effects of Non-Pharmacological Conservative Treatment on Pain, Range of Motion and Physical Function in Patients with Mild to Moderate Hip Osteoarthritis: A Systematic Review. Disabil Rehabil. 2020;42(21):2965-2977.
- Diagnosis and Treatment of Labral Tear. Hip Pelvis. 2019;31(1):1-8.
Sí. El enfoque quiropráctico evalúa toda la cadena — columna lumbar, pelvis y cadera — para identificar la falla mecánica que está generando el dolor. En muchos casos el origen no está en la cadera misma sino en la columna o la articulación sacroilíaca.
Porque las alteraciones de movimiento no se ven en radiografías ni resonancias. Una restricción en la columna lumbar o en la pelvis puede generar dolor de cadera sin que aparezca nada anormal en las imágenes. Ahí es donde la evaluación quiropráctica tiene un valor único.
No. La cirugía es el último recurso. La mayoría de los casos responde bien cuando se identifica y corrige la causa biomecánica — especialmente si se interviene antes de que el desgaste sea severo.
Sí. Corregir la mecánica de la columna y la pelvis reduce la carga sobre la articulación, lo que puede frenar el desgaste y reducir el dolor significativamente. No regenera el cartílago, pero puede mejorar mucho la calidad de vida y retrasar o evitar la cirugía.
Depende del origen y de cuánto lleva el problema. Un dolor de cadera por disfunción sacroilíaca puede mejorar en pocas sesiones. Un caso de artrosis avanzada requiere un enfoque más sostenido. En la primera consulta podemos darte una estimación realista.
