Es común atender pacientes con dolor de cadera, ingle o dolor lumbar bajo un solo lado que, tras varias evaluaciones, no encuentran una causa clara en la cadera ni en la columna lumbar. En muchos de estos casos, el origen real está más arriba de lo que se suele buscar: en la unión toracolumbar, donde termina la columna torácica y empieza la lumbar. Esto se conoce como síndrome de Maigne, descrito por el Dr. Robert Maigne a fines de los años 80, y sigue siendo una causa de dolor subdiagnosticada hasta hoy.
¿Qué es el síndrome de Maigne?
Es una disfunción de la unión toracolumbar (aproximadamente entre T11 y L2) que irrita los nervios que salen de esa zona, generando dolor referido hacia el glúteo, la cadera lateral, la ingle, o incluso la parte baja del abdomen — sin que exista un problema real en esas zonas. Se describen dos variantes: una central, por artropatía de las facetas articulares de la unión toracolumbar, y una periférica, por atrapamiento de la rama medial del nervio clúneo superior, que nace precisamente de esa zona.
El propio Dr. Maigne reportó que, de 350 pacientes evaluados en su clínica de dolor de espalda, un 40% tenía en realidad un problema de origen toracolumbar — no lumbosacro, que es donde habitualmente se busca.
Por qué se pasa por alto
La clave diagnóstica es contraintuitiva: el dolor en la unión toracolumbar misma no confirma el síndrome. Lo que sí lo confirma es que, al presionar o movilizar esa zona, se reproduzca el dolor referido en el glúteo, la cadera o la ingle — el mismo dolor por el que el paciente consultó. Como el paciente casi nunca siente dolor «arriba», nadie mira ahí, y el estudio se concentra en cadera o columna lumbar, donde con frecuencia no aparece nada concluyente. De hecho, en deportistas con dolor de ingle y estudios de cadera normales, el síndrome de Maigne debería estar entre las primeras opciones a descartar — un dato relevante para nuestra página de dolor de cadera, donde la restricción lumbar y este síndrome ya se mencionan como causa de dolor irradiado.
Dos signos clínicos clásicos
Además del dolor reproducido a la presión, hay dos hallazgos característicos que ayudan a confirmar el diagnóstico:
El «punto de la cresta ilíaca de Maigne» — un punto sensible específico sobre la cresta ilíaca posterior, en el trayecto del nervio clúneo superior.
El «skin rolling test» (o test de Kibler) — se toma un pliegue de piel entre los dedos y se «rueda» a lo largo del tronco, comparando ambos lados. Del lado afectado, la piel suele sentirse más gruesa, más sensible al rodarla, o incluso con cambios de sensibilidad en parche (más o menos sensibilidad de lo normal) — un reflejo de la irritación del nervio en su trayecto hacia la piel.

Relación con la disfunción sacroilíaca
El síndrome de Maigne puede coexistir con una disfunción sacroilíaca — de hecho, el nervio clúneo superior que compromete este síndrome es uno de los tres grupos de clúneos que puede contribuir al dolor confundido con ciática que describimos en esa página. Ambos cuadros conviene evaluarlos juntos cuando el dolor de cadera o glúteo no responde al tratamiento esperado.
Tratamiento
El manejo conservador se centra en restaurar el movimiento normal de la unión toracolumbar mediante ajuste específico de esa zona, junto con técnicas de movilización neural para liberar las adherencias del nervio clúneo. La literatura respalda el uso de manipulación vertebral como primera línea, reservando los bloqueos con anestesia local guiados por imagen para los casos que no responden al manejo conservador o cuando el diagnóstico es ambiguo y se necesita confirmarlo.
Referencias:
- Randhawa S, Garvin G, Roth M, Wozniak A, Miller T. Maigne Syndrome – A potentially treatable yet underdiagnosed cause of low back pain: A review. J Back Musculoskelet Rehabil. 2022;35(1):153-159. doi: 10.3233/BMR-200297
- Proctor DN, et al. Thoracolumbar Junction Syndrome clinical prediction rule, adaptado en: Maigne Syndrome: Sciatica of the Thoraco-Lumbar Junction. Illinois Chiropractic Society. 2021.






